Quiero deciros hijo de…Sancho, y también recordaros palabras y consejos que mi señor Alonso Quijano, con buen acierto,
quiso dar a vuestro antepasado y como hay más sabiduría en mis palabras, paso a recordar una a una sus recomendaciones.
Es preciso decir, para el buen
entendimiento, que la introducción para hacer necesarios esos consejos, vienen
del regalo de una ínsula para su gobierno que el duque de la Trifaldi hizo a su antepasado Sancho…(pues habéis
de saber que derivado de él es vuestro apellido)…, .
"Y he aquí, que tanto regocijo hallase en el regalo Sancho que presto estuviese
a partir para su gobierno, que a tal dádiva Sancho contestó:
- “Ahora bien – respondió Sancho –
venga esa ínsula;” –
y en este deseo de gobierno bien le reconozco Sr. Sánchez,
porque encuentro la misma razón:
- “y esto no es por codicia que yo tenga de
salir de mis casillas ni de levantarme a mayores, sino por el deseo que tengo
de probar a qué sabe el ser gobernador” –
Bien dicen que “es merecida honra quien
a los suyos parece” pero me intranquiliza saber que esa “honra” se pueda
alcanzar por actos de desmerecimiento como un mal gobierno.
Veo tal igualdad en su forma de
pensar, que ninguna duda me asalta de su origen y procedencia. El pueblo, sin
atisbo de la importancia del regalo que le hacía, le confió un gobierno basado
en su mentira, ya que, como su antepasado, de letras necesarias para el
gobierno, aunque algunas más dice tener sería necesario conocer si en algo ha mejorado
o sólo tiene fraudulentas tesis.
Pero volvamos a los consejos que
Don Quijote da a su antepasado antes de partir al gobierno de la ínsula y que
me veo en la necesidad de recordar a Vd. Hijo de…Sancho:
“ – Infinitas gracias doy al
cielo, Sancho amigo, de que antes y primero que yo haya encontrado con alguna
buena dicha, te haya salido a ti a recibir y a encontrar la buena ventura…”
“…
Otros cohechan, importunan, solicitan, madrugan, ruegan, porfían y no alcanzan
lo que pretenden; y llega otro y sin saber cómo, ni cómo no, se halla con el
cargo y oficio que otros muchos pretendieron y aquí entra y encaja bien el
decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones y desde mi opinión y
sensatez, redondearía que la buena fortuna de unos es mala para quienes son súbditos
de las pretensiones erradas de otros."
“Tú, que para mi sin duda alguna
eres un porro[1], sin
madrugar ni trasnochar,” - (esto último no lo puedo afirmar, aunque su
significado de poco esfuerzo puedo corroborarlo por tus méritos anteriores) – “y
sin hacer diligencia alguna, con sólo el aliento que te ha tocado de la andante
caballería” – aliento que se quedó en la siguiente generación y perdió lo poco
de noble que pudiere infundir – “sin más ni más te vees[2]
gobernador de una ínsula”
Si ya era indebido el gobierno de una ínsula a tu
antepasado, ¡¡Cuán grande te viene a ti el de una península!!
“Todo esto digo ¡oh Sancho! para que
no atribuyas a tus merecimientos la merced recibida, sino que des gracias al
cielo, que dispone suavemente las cosas, y después las darás a la grandeza que
en sí encierra la profesión de la caballería andante” –
Siento, hijo de…Sancho,
mencionar aquí al cielo pues no quisiera confundir a los lectores haciéndoles
creer que es obra divina la consecución de su nombramiento, más bien si se hubiese
de buscar autor a esa desgracia habría que mirar más allá del suelo de la
tierra…a las profundidades del averno.
Volvamos a los consejos que, en
seguirle los pasos, me empiezo a prolongar en el discurso, y por su importancia
en recordarle el “Catón” del buen gobierno “que quiere aconsejarte y ser norte
y guía que te encamine y saque seguro a buen puerto de este mar proceloso[3]”
lo siguiente como término “engolfarte” no procede pues bastante son las
mentiras que te avalan como para ayudarte al “engolfa miento” que pudieras
sacarle partido.
Dice Don Quijote a tu antepasado:
“Primeramente ¡oh hijo! has de temer a Dios”
Vd. No se encuentra en esa fase 0
del buen gobierno, creo que debería ir al confinamiento Sánchez o al menos a
unos buenos ejercicios espirituales que le enseñasen humanidad, ese concepto
por el cual muchos sienten empatía por el dolor de su prójimo, pero son
conceptos que Vd. Hijo de…Sancho, no conoce. Tampoco pidamos imposibles. Pasemos
al siguiente consejo:
“Lo segundo, has de poner los ojos
en quien[4]
eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil del conocimiento
que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que
quiso igualarse con el buey; que si esto haces” - y puedo asegurarte que lo estás haciendo en
cada uno de tus actos – “vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la
consideración de haber guardado puercos en tu puerta”
Y leyendo uno a uno los
siguientes consejos, todos y cada uno debiera tener muy presente para el buen
gobierno pero se debe recordar que Vd. y sus ministros no tienen el menor
conocimiento del “buen gobierno” o quizás debiera decir que lo conocen y lo
ocultan a propósito para alcanzar el anarquismo y desgobierno de España…
Quiera Dios que en el deambular
de los días sin cabeza, como acostumbra a hacer, le encuentre el reflejo del
sentido común que afloró en su antepasado Sancho:
“…que yo no sé más de
gobiernos de ínsulas que un buitre; y si se imagina que por ser gobernador me
ha de llevar el diablo, más me quiero ir Sancho al cielo que gobernador al
infierno”
Y en viendo el camino recorrido hasta ahora por su gobierno, afirmo
que conocerá el infierno en esta vida…Hijo de… Sancho.
[1]
Porro, tonto necio. Son notas añadidas por el autor de José María Castro Calvo
de la edición no abreviada que hizo el círculo de lectores en el año 1969 de
Don Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra.
[2] Vees, no
es error, es transcripción literal encontrada en la edición mencionada.
[4]
Transcripción literal del término.


